La UNAM rechaza volver a las clases presenciales ante el aumento de casos de covid-19

La universidad resiste las presiones del presidente López Obrador para volver a las aulas en la cuarta ola de la pandemia en México e impone un modelo híbrido

Las clases presenciales no vuelven todavía a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Así lo ha confirmado la casa de estudios en un comunicado este miércoles ante el aumento de casos de covid-19 en el país: “La enseñanza continuará desarrollándose en forma híbrida en los diferentes planes de estudios”. Esta decisión confronta la exigencia del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien en su conferencia del martes pidió a las universidades que los estudiantes volvieran ya a las aulas, pese a que la entrada de la variante ómicron en México ha disparado el número de contagios.

Después de las vacaciones, la UNAM mantendrá el mismo modelo semipresencial que tenía antes de las fechas navideñas: uso obligatorio de cubrebocas, limitación de aforo y horarios escalonados combinados con clases virtuales. La universidad ha dejado en manos de los consejos técnicos de cada facultad los lineamientos específicos y los porcentajes de asistencia; así, por ejemplo, la facultad de Medicina anunció el lunes que todas sus clases iban a ser en formato online después de consultar las indicaciones de expertos en covid-19.

En su comunicado, la universidad contrasta “la situación sanitaria imperante en el país” con “la persistencia del semáforo epidemiológico en color verde”. Este martes, México registró su cifra más alta de contagios diarios de los últimos cuatro meses: 15.184. La entrada al país de la variante ómicron —identificada por los expertos como mucho más contagiosa— amenaza con llevarlo a una nueva ola de covid-19 —la cuarta en México—, como ha ocurrido en España, Reino Unido o Estados Unidos, que han registrado récords de casos en estas fechas.

Hasta el momento, el Gobierno mexicano ha tratado de llamar a la calma porque todavía no se han incrementado las hospitalizaciones por el virus, sin embargo, la historia de otras olas se repite: falta de pruebas diagnósticas públicas y largas cosas en farmacias y laboratorios privados. La Administración de López Obrador sigue rechazando implementar restricciones y confía en la vacunación como la única herramienta de lucha contra la pandemia.

Este fin de semana comienza la inmunización de refuerzo del personal educativo, mientras algunos Estados han decidido retrasar la vuelta a las clases presenciales. “Las autoridades titubean y se dejan intimidar, y entonces dan bandazos, de repente viene esta nueva variante, y hay que encerrar a todos, porque los analistas están planteando eso, aunque los médicos estén diciendo otra cosa, pero por temor al cuestionamiento, a la crítica, se cierran las escuelas”, criticó el martes el presidente.

López Obrador también se lanzó contra la política sanitaria de las escuelas superiores: “Vuelvo a hacer un llamado a las universidades porque ya se pasaron, hay muchas que no regresan a clases presenciales. Hago el llamado respetuosamente, porque nada sustituye las clases presenciales, además, no todos tienen la oportunidad de contar con Internet”. El rector de la UNAM, Enrique Graue, dispuso a mitad de noviembre que la casa de estudios se encaminaría a una vuelta 100% a las aulas, paralizada ahora por el repunte de contagios.

No es la primera desavenencia entre la máxima institución universitaria de México y el presidente. En octubre, el mandatario encendió a la comunidad académica cuando advirtió contra “la deriva derechista y conservadora” de la universidad, que con 360.000 estudiantes es la más grande de Latinoamérica. Ante la reprimenda, profesores y alumnos salieron a defender a la casa de estudios.

Algunas de las arremetidas de López Obrador más polémicas han sido contra las comunidades académicas mexicanas; desde la extinción de los fideicomisos, la polémica con el CIDE o los últimos recortes de presupuesto a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH). Este miércoles ha sido el turno del Tecnológico de Monterrey, a quien el presidente acusa de despedir a su personal docente en diciembre para volverlo a contratar en enero.

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